Leyendas de Guerra

viernes, octubre 07, 2005

Leyenda de Ikaria (Capitulo 2)

Varios años han pasado desde la desgracia de Xilón, lo que antes era esplendor ahora es oscuridad. Lo que era una ciudad con vida ahora es una ciudad con muerte, el terror ha invadido los corazones de la gente y ahora buscan felicidad en el ultraje y las violaciones, la ley ya no es ley, los Usurpadores controlan el caos y lo usan a su merced.

Jihon y Tenemum escaparon de esta ciudad a costa de abandonar a sus seres queridos y su pasado. La vida ya no ha sido la misma, antes era cómoda y ahora tiene muchísimas dificultades, viven de lo que cazan y habitan donde no llueva. El rumbo de sus vidas es incierto y su nombre a empezado a no importarle a la gente, ya ni ellos saben quienes son.

Jihon no podía dormir en las noches, el recuerdo de su madre no le dejaba concentrarse y le invadía una ira incansable, y Tenemum no parecía recordar o molestarse, solo dormía y le gustaba trabajar en su físico. Jihon pedía al cielo por venganza y le parecía que la venganza siempre estaba próxima a concretarse.

Un día se encontraron con un pueblo que parecía amigable y en el cual podía empezar una nueva vida, tenía el aspecto de ser un feudo en el cual podían proporcionar algún tipo de servicio como guardianes. Al querer entrar al pueblo, se toparon con que había algún tipo de trifulca, todo esto ocasionado por alguien que estaba buscando pelea.

De repente Jihon habló: “¿Qué es lo que pasa aquí?”. Todos los presentes voltearon y le abrieron paso a Jihon y Tenemum para que se acercaran, ahí encontraron que había alguien muy diferente a los demás, era un tipo alto y forzudo, de tez morena y orejas puntiagudas, no era normal ver a alguien así en la región de Gunaan, aparte de que nunca habían visto a alguien así.
Jihon dirigiéndose al extraño le dijo: “Más vale que te calmes y no busques problemas por aquí.”, “¿O que me harás?, ¿me desafiarás?, pero yo digo que no tienes nada que ofrecerme”, le contestó el extraño ser. “¡¡Basta!!, no sirve de nada hacer esto sin antes saber el porque estamos aquí; soy Tenemum y él es Jihon de Xilón. Venimos por un hogar y empleo, ¿Pero tú que es lo que quieres?”, “Soy Mijailin de Ikaria”, en eso todo mundo empezó a murmurar, “He venido aquí a buscar a unos bandidos que han escapado de mi pueblo después de destruirlo”.
El impulsivo Jihon entonces decidió arremeter en contra de Mijailin, quería aprovechar que estaba distraído, pero este lo esquivó y lo derribó con facilidad. “No me haz sorprendido mi impetuoso amigo”, le dijo Mijailin confiado de si mismo; “No quería sorprenderte, solo quería tenerte cerca”, al momento en que Jihon le decía esto, hizo un movimiento rápido con el cual logró agarrar a Mijailin por la espalda. “¡Te digo que no me sorprenden tus movimientos!”, Mijailin gritó y aventó con una energía sobrehumana unos cuantos metros de distancia a Jihon.
“Basta, es suficiente, no es necesario tener este conflicto”, exclamó Tenemum, “Hemos tenido un mal inicio, pero esto lo podemos arreglar como gente civilizada”. “Estoy de acuerdo, he sido agredido por estas personas por ser diferente, pero veo que ustedes no vienen por esa razón”, explicaba Mijailin. “Terminemos esto en la taberna más cercana, así podremos explicar nuestras situaciones”, declaró Jihon, “No puedo, necesito encontrar a la pandilla de Dinamia que huye de mi en este momento”, protestó Mijailin. “Te ayudaremos, al fin y nosotros ya no tenemos a donde ir y la justicia es lo que tratamos de mantener”, respondía Tenemum, “No quiero que me acompañen, es muy peligroso y no quiero tener cargas”, -“No seremos una carga, peleamos bien y sabemos defendernos”, - “Pero yo no respondo a lo que pueda sucederles”, - “Si sucede algo, será a esos bandidos”, Mijailin rió y les contestó con gran felicidad, - “Esta bien, podrán acompañarme, pero será un viaje difícil, ya que tendremos que estar precavidos y con todos los sentidos alertas, así que vamos, empecemos nuestro camino y así los recompensará la victoria”.

Fin capitulo 2

Importancia del Honor en las Guerras

Ganar batallas, controlar puestos importantes en el sentido para ganarlas y tener grandes victorias significan una guerra más lograda hasta fines propuestos.
Detras de todo esto se encuentra el 'Honor', no se puede tener triunfo y celebración si no hay honor en una batalla.
El honor es una forma antiquisima con la cual se distinguian los conquistadores de los bandidos, los malos de los buenos y los triunfadores de lso oportunistas.
El batallar en campos y no en medio de una ciudad, respetar a los ciudadanos, nunca atacar a traición y solo pelear contra otros guerreros. Cosas de esas hacen de una victoria, una victoria honorifica.
El honor en los guerreros lo es todo, sin honor no hay victoria; sin honor no hay reputación; sin honor... no hay nada digno.